Pese a ser una obra cuya primera edición data de 1976, Doce pequeños huéspedes se sigue reimprimiendo regularmente con bastante éxito. La relación de repulsión-atracción que muchas personas tienen con los protagonistas de estas páginas parece jugar a su favor
¿Qué estudiante de Biología no ha experimentado cierta desazón cuando ese familiar o amigo, neófito en la materia, le pregunta cuánto vive una mosca? Tantas horas dedicadas al ciclo de Krebs, la genética de poblaciones o la selección natural y lo que la gente quiere saber es cuanto vive una mosca
Pues bien, donde otros pueden sentir desánimo, Karl Von Frisch encuentra el hilo para arrastrar a ese curioso a un mundo de estructuras bucales, extraños comportamientos reproductivos, estrategias defensivas y, por supuesto, tiempo de vida de la mosca
Con un estilo de lenguaje de otros tiempos y unas ilustraciones bastas y no siempre claras, seguro que es fácil encontrar cientos de libros modernos de entomología que satisfarán más al que busque síntesis de conocimientos. Pero el que se acerque a este libro que sepa que, precisamente, en ese estilo anticuado de contar las cosas radica gran parte de su encanto. Es como estar sentado en un taburete alto de un laboratorio lleno de alfileres y algodones que huele a acetato de etilo mientras el viejo profesor (la primera edición data de 1976, pocos años antes de su muerte) explica con pausa su conocimiento de toda una vida sobre estas criaturas. Encantadora es la completa descripción del circo de pulgas (es obvio que asistió a alguno), e imposible no sonreír ante el lamento de Von Frisch por el hecho de que hayan pasado de moda. Y gratificante esa ausencia de complejos animalistas en los consejos sobre métodos de exterminio de los pequeños huéspedes. Para Von Frisch una cucaracha es fascinante, pero es consciente de que la mayoría de la gente no quiere tenerlas en su casa
En definitiva, un libro de curiosidades más que de desarrollos; que evoca aunque asimismo enseña, y que demuestra que en la ciencia también cabe la nostalgia